Fuenlabrada, Madrid. Los restos arqueológicos encontrados en El Bañuelo corresponden a la edad del bronce y a la época visigoda
Los restos arqueológicos encontrados en Fuenlabrada, en el lugar que se está desarrollando el polígono industrial El Bañuelo, corresponden a dos fases: a la edad del bronce y a la época tardorromana o visigoda, según los estudios realizados hasta ahora por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.
El alcalde, Manuel Robles, destacó la importancia del hallazgo “porque nos ayudará a conocer mucho más sobre nuestros orígenes y nuestros antepesados. Siempre es fundamental recuperar memoria histórica y estoy convencido que todos estos restos contribuirán a aportarnos muchos datos del origen de nuestra ciudad”.
Según los primeros resultados obtenidos, los restos más antiguos corresponden a la Edad del Bronce. Se trata de una serie de estructuras circulares con desarrollo subterráneo que pudo utilizarse como almacén de alimentos.
Los materiales recogidos son, en su mayor parte, cerámicas facturadas a mano, algunas con decoraciones incisas realizadas con un punzón en arcilla sin cocer, con motivos geométricos denominado dientes de lobo.
También se ha encontrado alguna herramienta facturada en piedra utilizada como elemento cortante.
Con el fin de completar la información obtenida de esta excavación, se han realizado una serie de tomas de muestras de polen para conocer el ambiente que había en el momento de ocupación del yacimiento.
La segunda fase corresponde a la época tardorromana o visigoda y comprende varios sectores. En uno de ellos aparecen una serie de muros que definen un edificio de planta rectangular de grandes dimensiones con estancias anexas. También hay estructuras subterráneas en las que se han documentado numerosos útiles agrícolas. “Los primeros datos apuntan que se puede tratar de los restos una villae o complejo agropecuario”, apuntó el alcalde, quién añadió que están aún en proceso de excavación y habrá que esperar a que finalicen los trabajos para determinar su utilidad.
Al suroeste de estas estructuras se localiza un cementerio con unos 52 enterramientos de la época tardorromana, formado por tumbas delimitadas por piedras calizas (cistas) o bien excavadas en el suelo (fosa).
“Aun no se ha excavado ninguna de ellas por lo que carecemos de detalles al no haberse identificado los ajuares”, explicó el regidor. Al norte de la posible villae ha sido localizada otra necrópolis en la que se han identificado 200 sepulturas, de las que ya han sido excavadas 60. La mayoría son fosas, recubiertas de piedra, en las que se han encontrado algunos ajuares que datan de los siglos V ó VI d.C.
Próximas a este cementerio hay una serie de estructuras subterráneas de forma circular u ovalada, cuya excavación ya ha finalizado. El análisis realizado hace pensar que este sector fuera un área marginal del poblado.
Los arqueólogos han encontrado otra serie de estructuras de carácter industrial formadas por tres hornos de planta circular y dos de planta cuadrangular. Se han localizado en la superficie restos de escoria y tierra cenicienta que denotan su origen y funcionalidad.
Junto a estos hallazgos se han identificado restos de estructuras circulares subterráneas de gran tamaño.
“La existencia de estos restos hay que relacionarla con la presencia del poblado de Loranca, situado a unos 200 metros al sur del área de actuación, al otro lado del arroyo Loranca”, indicó el alcalde. La presencia de este poblado ya era conocida por la Carta Arqueológica de la Comunidad de Madrid, así como por referencias bibliográficas.
Este enclave tiene una ocupación que se remontan a la Edad del Hierro, época romana inicial y tardía y medieval. Los restos hallados se están trasladando a las dependencias que la Dirección General de Patrimonio tiene en Alcalá de Henares para su estudio. La aparición de estos restos arqueológicos provocó que el pasado otoño quedaran paralizadas las obras de desarrollo del polígono El Bañuelo. Los trabajos se reanudarán una vez concluya la investigación por parte del equipo de arqueólogos. Este polígono está situado junto al de La Cantueña y está gestionado a través de un consorcio integrado al 50 por ciento por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.
Fuente: Ayto. Fuenlabrada, 2 de febrero de 2006
Enlace: http://www.fuenlabrada.com/index.php?
seccion=noticias&op=mostrar¬icia=2619
———————————-
(2) Importantes descubrimientos en los tres yacimientos de La Cantueña
Se han hallado 200 tumbas con esqueletos, algunos de ellos con valiosos adornos. Hay restos del 2.000 a.C., un poblado romano del siglo III y dos necrópolis visigodas del siglo VI.
Un grupo de 30 arqueólogos de la empresa Artra y Operarios, contratado por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, trabajan en una hectárea de terreno, junto a Papelera Española-Holmen Paper, en el polígono de La Cantueña, en Fuenlabrada, en tres yacimientos históricos que podrían ser los más importantes hallados en la región en cuanto al estado de conservación de dos necrópolis, donde se han encontrado más de 200 tumbas, de la época visigoda (siglo VI). Los arqueólogos, dirigidos por José María Barranco y Pilar Oñate, también han localizado vasijas en perfecto estado de la época prehistórica (algo excepcional ya que están datadas 2.000 años antes de Cristo) y restos de una población agrícola del tardorromano (siglos III y IV). Todo ello se descubrió en agosto de 2005 cuando los operarios trabajaban en la creación del nuevo polígono de El Bañuelo y las excavadoras empezaron a sacar a la luz los restos, que podrían estar relacionados con la antigua población de Loranca (nada que ver con la actual), no muy lejos de la carretera Toledo. Entre lo que ahora se estudia destacan hebillas de cinturones (una muy bien conservada), collares, pulseras y anillos todavía prendidos en los esqueletos visigodos. En cuanto a los objetos del tardorromano sobresalen restos de paredes de lo que pudo ser una explotación agrícola y aperos para la labranza. Todo esto se va trasladando poco a poco a las dependencias que Patrimonio posee en Alcalá de Henares.
El equipo también investiga otros materiales: cerámicas facturadas a mano, algunas con decoraciones incisas realizadas con un punzón en arcilla sin cocer, y con motivos geométricos denominado dientes de lobo. Igualmente, han salido a la luz herramientas hechas en piedra utilizada como elemento cortante. Con el fin de completar la información obtenida de esta excavación, se han realizado una serie de tomas de muestras de polen para conocer el ambiente que había en el momento de ocupación del yacimiento. La segunda fase corresponde a la época tardorromana o visigoda y comprende varios sectores. En uno de ellos aparecen una serie de muros que definen un edificio de planta rectangular de grandes dimensiones con estancias anexas. También hay estructuras subterráneas en las que se han documentado numerosos útiles agrícolas. Los primeros datos apuntan que se puede tratar de los restos una villae o complejo agropecuario, apuntó el alcalde, Manuel Robles, quién añadió que están aún en proceso de excavación y habrá que esperar a que finalicen los trabajos para determinar su utilidad.
Al suroeste de estas estructuras se localiza un segundo cementerio con unos 52 enterramientos de la época tardorromana, formado por tumbas delimitadas por piedras calizas (cistas) o bien excavadas en el suelo (fosa). Al norte de la posible villae ha sido localizada otra necrópolis en la que se han identificado 200 sepulturas, de las que ya han sido excavadas 60. La mayoría son fosas, recubiertas de piedra, en las que se han encontrado algunos ajuares que datan de los siglos V o VI después de Cristo.
Próximas a este cementerio hay una serie de estructuras subterráneas de forma circular u ovalada, cuya excavación ya ha finalizado. El análisis realizado hace pensar que este sector fuera un área marginal del poblado. Los arqueólogos han encontrado otra serie de estructuras de carácter industrial formadas por tres hornos de planta circular y dos de planta cuadrangular. Se han localizado en la superficie restos de escoria y tierra cenicienta que denotan su origen y funcionalidad. Junto a estos hallazgos se han identificado restos de estructuras circulares subterráneas de gran tamaño. La existencia de estos restos hay que relacionarla con la presencia del poblado de Loranca, situado a unos 200 metros al sur del área de actuación, al otro lado del arroyo Loranca, indicó el alcalde
neoliticopalmonespompeyanoesenciamayoralgo villenahamoukartarrasawillandrapreromanoarte canalproserpinaturquia itinerantepaleontologomuralescollarpuente genilfrisosconfesorcantero prehistoricapalenquesubacuaticasekmet